Sunday, November 28, 2004

LA CULTURA DIGITAL

¿De qué elementos se construye una cultura? Sin intención de entrar en discusiones teóricas respecto a la definición de este término en sentido antropológico y/o sociológico, cultura podría caracterizarse como la representación de los valores, principios e ideas de una sociedad en una determinada variedad de formas. A través de las manifestaciones culturales una sociedad le da sentido a su existencia y expresa su visión de mundo hacia las demás culturas. Cultura entraña la memoria y el presente en un diálogo que conjuga la tradición con la novedad. Lo establecido con lo emergente. El pasado es la base de la sociedad, sobre la que esta se construye caracterizándose en el proceso socio histórico y adquiriendo una identidad. Por otra parte, una sociedad no puede permanecer estática, sino que puede y tiene que reelaborar y renovar sus modos de pensar y representarse la vida. En este sentido, surge lo nuevo, como una combinación de ideas y los medios para manifestarlas. Una cultura se expresa a través de la música, la poesía, la prosa, las ceremonias y festividades, las imágenes –pintura, fotografía, escultura, etc.-, y principalmente, a través de los modos de hacer aparecer estas manifestaciones.

En todo este proceso, aparecen los medios electrónicos que pasan a formar parte de nuestra cultura, originando nuevos usos y valores. Hay quienes piensan que el advenimiento de la informática está caracterizado por una ruptura con todo lo humano. Así los medios electrónicos con los cuales convivimos parecerían alienarnos y excluirnos de todo contacto personal con el resto de la sociedad. Desde este punto de vista, nos relacionamos con las máquinas y no con nuestros pares. Ahora, si esto es así, o las máquinas proponen una nueva forma de relación que incorpora nuevos mecanismos, ocasionando nuevas relaciones con las demás personas o nos condenan a la individualidad total. ¿Hasta qué punto el determinismo tecnológico nos subyuga por completo?

En este sentido, diversos autores han expresado su punto de vista al respecto a favor o en contra de las “nuevas tecnologías” de la información. Javier Candeira, propone a la web como el lugar donde se almacena la memoria colectiva, en la cual la sociedad plasmaría sus principios e ideales mediante la participación y la interactividad, por medio de la expresión en Internet y evaluando activamente cada manifestación que provenga desde lo electrónico.

¿De qué manera se relaciona todo esto con el arte digital? En tanto forma de expresar los sentimientos y una visión de mundo acorde con el contexto socio histórico de una comunidad, el arte digital pasa a formar parte de la cultura de un grupo social. Esta nueva forma dentro de lo cultural expresa el sentido de una sociedad, a la vez que ésta puede evaluar y aprobar o descalificar lo que aparece a través de la pantalla. Esto es factible en cierta forma a través de las relaciones que se establecen entre el autor de una obra digital (como representación propia, pero que a la vez, no puede escindirse de un sentir general), y el público. Una obra de arte digital no se califica si logra o no la óptima utilización de los recursos tecnológicos, sino en tanto y en cuanto hay un público que logra interpretarla y identificarse con esta nueva forma de hacer arte y el sentido que provoca.

En cuanto a la “revolución” que esta nueva forma de arte plantea en torno a las imágenes, Andrew Darley plantea que “la imagen digital está construyendo formas estéticas y ocupando un lugar en su seno, pues tales formas resultan muy distintas de sus correlatos de hace treinta años... las imágenes estimulan y/o atraen la atención sobre sí mismas en tanto imágenes, al mismo tiempo que desvirtúan la representación”[1]. Más adelante en el libro afirma que lo que caracteriza a las imágenes es la repetición, la serialidad y la autorreferencia, quitándole todo poder original y creativo a la expresión en el ámbito de lo digital, encasillándolo en una mera reproducción. Quien tenga acceso a una muestra de arte digital podrá sacar sus propias conclusiones, pero no se le puede quitar valor creativo y original a las obras. Cada obra es una nueva y renovada forma de expresión. Por otra parte las imágenes que se plasman en una obra de arte digital no atraen por ser imágenes en sí mismas, sino por su relación con el contexto en la cual la obra fue creada y como representante de esa situación.

El arte digital en Latinoamérica es expresión de una realidad latinoamericana, realidad que encuentra su expresión en los conceptos e ideas acerca de lo popular, y sobre todo en la ingeniosidad de sus cultores para desarrollar este tipo de arte que acorta las distancias y puede conformar una comunidad representativa de la expresión artística digital.

Las cartas están dadas. Sólo se trata de llevar a cabo el mejor juego que sea posible para obtener los mejores resultados y así poder pasar de un arte libre y virtual (que se desvanece y que reina en lo efímero) a un arte libre real, que represente cabalmente los sentimientos de la comunidad, y que pueda ser valorado por su calidad en tanto tal. Las preguntas están abiertas, como así las respuestas.
[1] Darley, A. La cultura visual digital. A & M Grafics SL. España 2002.

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